Serendipias

Diferentes?

26 Noviembre 2009 · 1 comentario

Por lo visto es:

Una idea: una acción!!

Un pensamiento: un sin sentido!!

Una ilusión: una irrealidad!!

Una mirada: una opinión!!

¿Una vida: un camino?

Y si no:

Extravagante, raro, peculiar, asintótico: diferente!!

Para escuchar:

“No haces cosas de tu edad”. “Eso es muy raro”. “¿Cómo piensas eso?”

Venga ya!!!

Nos venden:

Convenciones, pautas, protocolos, politiqueos: empresariales, académicos y sociales, clases y castas, imágenes propicias. “Hay que hacerlo así y así”.

Soy el número 50984132, una ovejita más del sistema, descarriada, enfadada hoy al menos, culpa mía, por decir lo que pensaba ante una retrógrada. ¡Miércoles de malas pulgas!

Pd: aún estoy pensando la historia de Andrew en busca de su padre en El Edén!

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En el vagón “Sin”

12 Noviembre 2009 · 1 comentario

Sin espacio ni oxígeno, sin descansar y sin sueño: sin vivir…metro_madrid

Sin ideas, sin mucho entretenimiento, sin ganas, sin vistas emocionantes…

Sin prisas ni agobios, sin detener el boli, sin sentir ni padecer…

Sin puerta, sin metro…

Sin apenas espera, sin novedad: sin asientos libres…

Sin educación ni modales pero con traje, sin gestos ni fuerzas pero con pena y arrugas: sin sitio…

Sin emociones…

Sin parar de ver estaciones..

Sin parar de mirarme, sin apartar la mirada, sin vergüenza…

Sin espacio ni oxígeno, sin papel, sin..

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Al este de El Edén (Primera parte)

4 Noviembre 2009 · 2 comentarios

Al este de “El Edén”, subiendo la falda de la montaña vestida de enebro se disponen salteadas las famosas columnas jónicas de pasado incierto y presente dejadez. En su historia remota fueron objeto de leyendas, de admiración y recuerdo y ahora perviven rodeadas de infortunios y mala fama.

Andrew, natural de Sheffield, hijo de Rodrigo, ascendía la montaña con diligencia y curiosidad por conocer la columnata. La ubicación exacta la había conocido en “El Edén” minutos antes. Centro social masculino por excelencia donde hasta el cura comparte risas y cervezas. Música erótica y luces rojas tintaban el lúgubre lugar donde deambulaban chicas de muy diverso porvenir.

árbol

Su madre, Manuela, en sus numerosas historias acerca de su padre, le mencionaba lo que aquellas columnas significaron en su vida. Allí conoció a su padre en una romería, allí se dieron su primer beso y allí perdían el tiempo, la vergüenza y el pudor en aquellas jornadas largas veraniegas. Las columnas, en estado deplorable, mostraban la cara amarga a los visitantes por aquella guerra maldita que las convirtió en protagonistas.

Disidentes del pueblo, de un bando y otro, eran encaminados hasta ellas en rito solemne a enfrentarse al pelotón de fusilamiento. ¿La razón? Pensar de otro modo. Marcas de metralla y muescas de balas en el mármol, evidencias de los fusilamientos, imágenes insalubres para la mente juvenil de Andrew.

Lágrimas, ira y el mismo desconocimiento de su padre con el que llegó asaltaban al joven mientras paseaba entre las columnas. Desde luego, no podía volver a casa con una única duda resuelta: dónde murió su padre. Quizás desconcertado o más bien, fruto de la necesidad de diluir sus penas en alcohol, volvió a El Edén.

Más abarrotado que la última vez, El Edén comenzaba a cobrar vida. Risas, alboroto y la vergüenza de unos novios recién llegados eran el plato fuerte de la noche. Cabizbajo Andrew se dirigió a la barra sin más preámbulo. El camarero, necesitado de compañía y tertulia, se aproximó al joven inglés y le preguntó por su estado.

- No sé qué me sucede, no sé cómo explicarlo. Vine para conocer a mi padre y tan sólo sé dónde murió…

- Bueno, bueno, cuéntame. ¿Cómo se llamaba tu padre?

- Rodrigo. Rodrigo Gómez Atienza.

Continuará

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Despierta!

26 Octubre 2009 · 4 comentarios

El tiempo nos ha marcado la pauta a vivir. Un paso, dos pasos, una palabra, dos palabras, un tic, un tac… todo responde al contundente sístole y diástole. Vivimos esclavos de él, negociamos a expensas de él y nos rendimos ante su solemne ritmo. Lo dividimos en intervalos más precisos y más propios a nuestros ritos diarios, lo manejamos a nuestro antojo y; sin embargo, dependemos de él!!

Despierta!!!relojes

Despierta!!

Qué? Qué pasa? Qué hora es?

No es tarde ni es pronto.

No pasa nada o, agárrate, que puede suceder de todo.

No esperes respuesta o esperéralas todas.

Despierta!!

Despierta!!

Despierta para saber dónde vives, cómo vives y para qué vives.

Despierta para disfrutar realmente de tu tiempo, de tu familia, amigos y de tí mismo.

Despierta para apreciar tu poco tiempo.

Despierta porque suceden muchas “cosas” a tu lado que tienen  o no explicación y tú tienes la solución.

Despierta!!!!

Despierta!!!!

Y en ocasiones, vuelves a cerrar los ojos, dejas pasar el día y permites a Morfeo que se apodere de tí!

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